Puntos a tomar en cuenta sobre la tartamudez
- Sumny Jara Flores
- 12 dic 2017
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 8 jun 2023

Los niños que tartamudean lo hacen por muchas razones que varían de un niño a otro, e incluso muchas veces siguen tartamudeando a pesar de que éstas dejen de afectarle. Entre los factores de riesgo que debemos considerar tenemos:

En la mayoría de los casos, los niños que tartamudean tienen algún familiar que también lo hace. Es decir, el factor hereditario es considerado de suma importancia.
Los niños que empiezan a tartamudear antes de cumplir los 3 años y medio tienen mejor pronóstico que los demás niños.
Si el niño ha estado tartamudeando por más de 6 meses, le costará más trabajo superarlo por sí mismo y va a requerir ayuda especializada.
Las niñas que tartamudean se recuperan más fácilmente que los niños.
Los niños que han presentado dificultades de habla y lenguaje tienen mayor riesgo de desarrollar tartamudez.
Muchas veces la tensión y la ansiedad agravan la tartamudez en los niños.
Además, la frecuencia y la severidad de la tartamudez varían según las circunstancias. Algunas veces, el niño hablará con mayor facilidad cuando canta o se habla a sí mismo. Incluso, la tartamudez puede desaparecer por períodos largos y regresar con mayor intensidad.
Muchos padres sin querer empeoran la tartamudez de sus hijos cuando les dicen: “habla despacio”, “respira hondo”, “relájate”, o cuando no les dejan terminar sus oraciones. Esta situación se empeora si se acompaña de actitudes duras o de castigo.
En lugar de esto, debemos aprender a:

Hacer más lenta nuestra forma de hablar, emplear oraciones más simples y cortas apropiadas para la edad de los niños.
Dejarle a nuestros niños que puedan completar por sí mismos sus pensamientos, darles tiempo para que puedan organizar sus ideas. No ponerles más presión, cortándoles lo que nos quieren decir.
Escuchar a los niños, darle más importancia a lo que nos quieren contar.
Hablar con los niños de manera horizontal, no sólo para dar información, poner reglas, sino también debemos conversar sobre temas importantes para ellos.
Poner atención al lenguaje corporal que nos brindará información extra sobre lo que nos quiere transmitir o expresar.
Estos son algunos ejemplos de cómo podríamos ayudar a nuestros hijos con tartamudez. Lo más importante es pasar más tiempo con ellos, hablándoles y demostrándoles interés en sus intereses. Asimismo, si su hijo tartamudea debe buscar la ayuda de un especialista que lo orientará y brindará estrategias de intervención adecuadas.
Escrito por:
Sumny Jara Flores
Lic. en Educación Especial con Especialidad en Disturbios de la Comunicación
Mg. Fonoaudiología y Problemas de Aprendizaje
Actualmente, Sumny es Terapista de Lenguaje y Aprendizaje en el Centro de Desarrollo Humano Zueh




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